“El alba suele sorprenderme en un banco de la plaza Garay, pensando (procurando pensar) en aquel pasaje del Asrar Nama, donde se dice que el Zahir es la sombra de la Rosa y la rasgadura del Velo. Vinculo ese dictamen a esta noticia: Para perderse en Dios, los sufíes repiten su propio nombre o los noventa y nueve nombres divinos hasta que éstos ya nada quieren decir. Yo anhelo recorrer esa senda. Quizá yo acabe por gastar el Zahir a fuerza de pensarlo y de repensarlo; quizá detrás de la moneda esté Dios.”
viernes, 15 de mayo de 2009
viernes, 24 de abril de 2009
Mi súper robot
Lo había pensado mientras veía un torneo de robots que se organizó en el politécnico hace como año y medio.
Aprovechen.
martes, 21 de abril de 2009
La representación y el enigma del mundo
Un brevísimo resumen del concepto de mundo schopenhaueriano. En mi tesis debo ampliarlo más. Se aceptan sugerencias, je.
Schopenhauer reconoce el gran mérito kantiano: la distinción entre el fenómeno y la cosa en sí. Esta separación implica que nuestra manera de acceder al mundo no es de ninguna manera directa: entre las cosas y nosotros está el intelecto. No podemos conocer el ser en sí de las cosas, pues la aprioridad de las formas cognoscitivas se basan en el origen subjetivo de las mismas, lo que quiere decir que estamos circunscritos en un mundo de meros fenómenos. Antes de Kant estábamos en el tiempo; ahora el tiempo está en nosotros, dice Schopenhauer. Sin embargo, la solución del enigma del mundo es posible y debe proceder de la comprensión del mundo mismo: la función de la metafísica es comprender a fondo la experiencia, no sobrevalorarla.
Para Schopenhauer sólo hay dos cosas: la voluntad y su representación. El mundo como representación está dividido en dos mitades: el sujeto, el ser que conoce y no es conocido, y la representación, el objeto, sometido al principio de razón suficiente (tiempo, espacio y causalidad). La representación es conocida por el sujeto y, como en él se hallan a priori el tiempo, el espacio y la causalidad, la representación necesariamente estará sometida a dichos principios. Las representaciones son de dos tipos: intuitivas (abarcan todo el mundo visible, o el conjunto de la experiencia, junto con sus condiciones de posibilidad) y abstractas (constituidas por los conceptos). Entre el objeto y el sujeto no hay ninguna relación de causa y efecto. Es importante destacar esto, pues dicha relación sólo se da en los objetos y sólo existe para el entendimiento, cuya función es transformar la mera sensación percibida en conocimiento puro de la causa a partir del efecto, o sea, en intuición. Tanto el objeto como el sujeto son indispensables el uno para el otro: donde empieza uno termina el otro, el ser de uno es el otro y viceversa, los dos aparecen y se extinguen en el mismo momento. El mundo comenzó a existir en cuanto abrió su primer ojo, antes de ese acontecimiento nada tenía significado, ni había causalidad, tiempo o espacio, pues no había un sujeto que completara el mundo como representación.
martes, 24 de marzo de 2009
miércoles, 18 de marzo de 2009
Por el Twitter, que simula anular o modificar el presente
No voy a perder mi tiempo en esto. Schopenhauer ya refutó que hubiera algo conocido como presente. Borges, por su parte, sugiere que la única eternidad posible es la del instante.
Publicar lo que estás haciendo no tiene sentido. No necesito obviar que si fuéramos estrictos, cada una de las actualizaciones de Twitter deberían ser: “Estoy escribiendo qué estoy haciendo en Twitter”.
La única manera positiva en la que puedo plantear Twitter sería semejante a lo que dice Borges de Tlön: no pensaban en la historia como una sucesión de hechos, sino como en un único pensamiento. Sería mucho más interesante si en Twitter la gente pusiera lo que está pensando. La historia universal no es otra cosa que la historia del pensamiento.
Estuve leyendo sobre otras cosas, y llegué a la conclusión de que cualquiera que crea en la fenomenología debe estar loco. No puedo concebir como a alguien puede ocurrírsele algo como la fenomenología sin ser un idiota empedernido.
Necesitamos otro Kant que nos saque de este oscurantismo en el que nos ha dejado. ¿Fenomenología? ¡Por favor! Primero hay que saber si es posible conocer algo. Nadie que crea en ella puede ganar el juego de Marco Polo. NADIE.
lunes, 9 de marzo de 2009
Last FM
http://www.lastfm.es/user/snlDer
Es mi cuenta. Me gusta oír lo mismo una y otra vez.
No creo que haya muchas variaciones en nada. Escribir es falsear y magnificar los hechos.
Con la música ocurre algo distinto. Transmite directamente, sin intermediarios, algo secreto. Si una pareja no comparte gustos musicales está destinada al fracaso.
